Un día para recordar

Hoy ha sido un día lleno de emociones. En esta entrada no voy a poner fotos, no voy a poner decoración, con sólo encontrar las palabras para expresar lo que siento ahora mismo sería suficiente.

Recordaré el 3 de febrero de 2011 por mucho tiempo, como una fecha que empezó en un vagón de metro, cantando el cumpleaños feliz, con comida china en una bolsa y las maletas de una amiga dirección a Madrid. Pasamos la noche juntos, jugando al trivial de Disney, recordando el Super Mario World y viendo Spanglish para luego yacer en una incómodamente confortable moqueta.

Después de dormir apenas tres horas, nos dirigimos a tomar un poco de té y en mi caso un capuccino. Después de esto nos encaminamos dirección al aeropuerto, donde entre lágrimas nos despedimos de Sydney, que por seis meses vivirá en Madrid. Va a conocer mi cuna, mi hogar e incluso asistirá a una pequeña escuela llamada ETSIT donde pasé unos grandes años de mi vida. Dentro de medio año volverá con las maletas cargadas de recuerdos, para entonces los compartiremos y Dios sabe qué rumbo llevaré en mi vida.

La vuelta a casa fue más corta de lo que acostumbra, explicando qué era un trigger de un osciloscopio se me pasó el tiempo volando, y una vez llegamos al campus me adentré en The Commons para disfrutar de una agradable conversación con Alix, la chica francesa que me acompañó en Thanksgiving. Entre otras cosas hablamos de nuestros planes para el Spring Break, que todavía están por perfilar.

Lo siguiente fue una hora de clase recordando series de Fourier aplicadas a problemas de contorno electromagnéticos y entonces tres horas de espera, buscando a última hora papel para envolver regalos, sin mucho éxito. Hoy era el cumpleaños de Giorgia, y la teníamos preparada una sorpresa de la que hemos formado parte muchos. Metí en mi mochila mis regalos y mi ilusión por hacer de este día algo inolvidable para ella, lo que al final ha acabado siendo algo inolvidable para todos.

Me acerqué al MSV, la residencia donde iban a comenzar los preparativos de la fiesta a eso de las 6, parecía que todo estaba vacío, la gente empezaba a llegar con cuentagotas, me puse un poco nervioso pero no me dió tiempo a darle muchas vueltas al asunto, ella salía a las 6:40 de clase y tenía que encargarme de mantenerla lejos del MSV durante una hora y media. Pan comido. La conversación fue fluída, tenía algunos temas para sacar pero no hubo falta recurrir a ningún guión preestablecido, tan sólo nos acercamos al Starbucks y pasamos allí una hora muy agradable. Fuí sacando mis regalos con cuenta gotas ganando tiempo.

En mitad de la charla recibo un mensaje, “tienes que aguantar 20 minutos más” y ella ya estaba preparada para marcharse. Contesto que va a estar difícil y me dice Sunny que hay que pasar al plan B, “Desmáyate, 20 veces”. Tuve que ir al baño y llamarla desde allí para saber exáctamente qué quería decir. Realmente quería decir que me desmayase y ganase 20 minutos, aún así no hizo falta recurrir al plan B. Hice como que no había escuchado que tenía que volver, como que el hecho de que tuviese la chaqueta puesta no era una indirecta de una partida inminente, más bien de una reacción natural al frío que nos abrigaba. Después de recibir la señal correcta me dirigí con ella al MSV y me marché como si no hubiera nada esperándola, todo lo contrario.

Una vez me perdió de vista, deshice mis pasos y la seguí por el pasillo, entré en el salón donde todo el mundo nos estaba esperando, y me sume a la marabunta siendo uno más. Uno más de un grupo que contaba con decenas de amigos, y la mayor de las sorpresas, sus padres escondidos entre nosotros. Se lleva gestando todo esto desde hace un par de meses, y allí estaban ellos, en la oscuridad, con una tarta, regalos, recuerdos de familiares, cargados de cariño y de expectación por ver a su hija. Unos minutos después, Giorgia siguió las migas de pan que llevaban a donde estaba esperándole una emoción inmensa que se nos contagió a todos.

Los padres estaban detrás de los más altos, y en el momento de comenzar a cantar el cumpleaños feliz aparecieron de la nada. Sorpresa, sorpresa era un programa de novatos comparado con lo que hemos gestado hoy, y el mayor premio la sonrisa no sólo de una amiga, si no de una familia entera. Todos hemos aportado para hacer de este 3 de febrero el mejor día de lo que va de año, al que tengo que añadir un hito más; recibí la buena noticia de haber superado el Qualifying Exam. Por fin tengo derecho a conseguir el Master si apruebo el semestre, por fin ya he saltado la barrera que me separaba de obtener mi doble titulación. Ya sólo falta coser y cantar.

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Fe de erratas y charla de Navidad

Si bien en el anterior post comenté que iba a dirigirme a Minneapolis, desconozco la razón de ello. Imagino que con tanto lío de viajes me entró esa idea en la cabeza aunque ésta era bien consciente de que Melissa era de Indiana. Así que aquí me encuentro, en Fort Wayne, rodeado de una familia encantadora.

El padre, Michael, es muy afable, profesor de física y entrenador de football, la madre Denise, desconozco su ocupación, de momento puedo decir que ha realizado una cena deliciosa, con pan tostado, aceite de oliva y ajo entre otros manjares. Me hacen sentir como en casa. Melissa es nuestra anfitriona, dejó el IIT el año pasado y hace sus pinitos con el español, ahora apunta hacia Italia. Tiene dos hermanas: Molly y Megan, a la que llaman cariñosamente Eugene. Y a la cena nos ha acompañado compañeros y amigos, además del novio de “Eugene”. Para este último era su primera cena con la familia, y ha tenido que pasar la prueba de responder a alguna pregunta como, “¿cuántas cabras darías por nuestra hija?” Son geniales.

La casa es impresionante, de momento decir que dormimos en diferentes habitaciones 8 personas y parece que mañana llegan más refuerzos para la cena de acción de gracias. Hemos estado en el salón viendo “Elf” y abajo tienen sala de juegos que me recuerda a la de Javi, aunque en vez de billar tienen “foosball”, ping pong, mil juegos de mesa, y uno que me ha encantado: Bop it! . También cuentan con una batería con la que me he atrevido a dar unos chapuceros golpes que intentaba disimular como música.

Por último pero no por ello menos importante, cuando vuelva a Madrid tengo asignada un aula (A-127.1) en la ETSIT UPM para informar a los que quieran venir el año que viene al IIT de todos los pasos a dar y contarles mi experiencia. Esto dará lugar el día lunes 20 de diciembre a las 12:00h. Estáis invitados todos aquellos que podáis tener algún interés.

Acción de gracias

Ya llega el fin del semestre, ¡y cómo ha volado el tiempo!

Después de los midterms tienes sólo un mes para preparar los finales, y si soy sincero he pasado la mitad del mes hibernando. Así que ahora ando como la cigarra de Samaniego a contracorriente. De todas formas llegan las festividades navideñas, la primera de ellas es Thanksgiving, o como reza el título: Acción de gracias, y en eso estoy, agradeciendo la calma que voy a tener antes de la tormenta.

Aquí es todo un acontecimiento, y después de decidir si iba a Boston o a California al final voy a ir a Minneapolis con Alix, en principio me propuso hacer un pequeño road trip por algunos estados cercanos a Chicago, pasando por Milwaukee, Minneapolis, Madison y subiendo por la vera del Mississippi pero al final los que iban a venir se dieron de baja y quedamos nosotros dos; en un buen lance del destino conocimos a Melissa unos meses atrás y ha decidido acogernos con su familia para vivir un acción de gracias típicamente americano, con pavo y partido de football (que no soccer) incluído.

La experiencia es prometedora, ya os haré un pequeño resumen pero ahora toca buscar provisiones contra el frío polar que hay por allí. Lo primero buscar unas botas buenas, el abrigo de esquimal ya lo compré tiempo atrás en Northface aunque no sé si entraremos el abrigo y yo en el mismo asiento, es gigantesco. También quiero regalarles unos bombones Lindt para agradecerles su gesto, Giorgia me recordó lo ricos que estaban:

Respecto a estas últimas semanas que os he tenido abandonadillos, fui al Chicago Indoor Racing, otra de las actividades que organizan por aquí y me lo pasé en grande. También fui a ver mi primera peli en un cine VO sin subtítulos, la afortunada fue Harry Potter y lo cierto es que me gustó bastante. La mayor diferencia con los cines europeos la encontré al comprar un combo con una amiga. 2 refrescos medianos y un bucket gigante de palomitas $18.50, hasta aquí todo igual, cuál fue mi sorpresa cuando me dicen que teníamos 3 refills gratis de bebidas y… palomitas!

Por supuesto antes de empezar la película ya habíamos despachado las palomitas y seguidamente fui a rellenarlo. Al acabar la peli estaba casi deseando que muriese Dobby por que mi vejiga iba a reventar. Cada bebida eran 58 oz que al cambio son 1.715 litros. Beber dos de ellas en una película de 2 horas y media es un suicidio. Después nos acercamos a tomarnos la enésima hamburguesa gigante y esta vez lo hice a la americana, cansado de tanto refresco, la tomé con un milkshake de vainilla. ¡Bendito sea mi metabolismo!

Allá donde fueres, haz lo que vieres

Después de acabar las 3 semanitas de midterms no me quedó otra que volver a la vida de jolgorio y desenfreno que tanto me costó abandonar. Este fin de semana ha sido un tanto largo, de fiesta en fiesta puedo decir que Halloween ha sido celebrado por todo lo alto.

Es cierto que esas tres semanas no fueron tales, ya que en mitad de ella se celebró el Casino Boat Cruise. Dícese de la única fiesta que conocía antes de venir, pude leer algo sobre ella antes de venir en el blog de Ro. Lo cierto es que no podría añadir ni quitar nada a su entrada, ya que mi experiencia ha sido un calco de la suya. En resumen, un yate llamado Odyssey II nos llevó por el lago Michigan, cenamos allí, jugamos un poco a todo, y gracias a la prudencia de quien creó el evento no nos jugábamos dinero real. Lo que sí fue diferente fue mi día, por aquel entonces me acerqué a downtown para comprar un regalo de cumpleaños a Aymeric, y ya que estaba en la ciudad decidí acercarme al puerto a pata. No pude tomar mejor decisión, la sensación de estar perdido en la gran jungla de cristal, rodeado de esos colosos de metal y disfrutando al compartir miradas de admiración con otros peatones no tiene precio. Al cruzar los puentes sobre el río Chicago me di cuenta de cuánto deseo realizar este paseo con los que vengáis a verme, es un auténtico must see.

En cuanto a los fiestorros, me envolví en una traje de cuero para ser el elegido. Añadí unas gafas de sol y ya era Neo. El traje tuvo bastante aceptación en mis travesías nocturnas, al menos los comentarios de la gente me hicieron pensar eso. Otras personas estuvieron ataviadas con papel albal para ser un par de marcianas con estilo, los ángeles de Charlie hicieron presencia junto a Super Mario que andaba en busca de su princesa. Indiana Jones no se olvidó de su látigo y una vampiresa con estilo francés hizo lo propio al morderme el cuello. El doctor House se pasó con la codeína, alguno se escapó del manicomio, y Pocahontas vino desde la mismísima India, andaba algo perdida. En resumen, fiestón en H2MU (House to meet you) hasta que la policía nos desalojó, como viene siendo habitual. Os dejo algunas fotos:





Para terminar con el fin de semana, asistí a una fiesta de una hermandad, sin duda las pelis no se quedan atrás. También di cuenta de mi calabaza de Halloween y ahora luce una preciosa sonrisa que me acompañará en esta primera noche de Noviembre. Intentaré hacer una foto cuando tenga una cámara a mano para que juzguéis mi habilidad con el chuchillo.

Pero después de tanta fiesta americana no me gustaría olvidar lo que en verdad da lugar a la palabra Halloween, “All Hallows’ Eve”, la víspera de todos los santos. Hoy más que nunca es un día para recordar a los que nos han dejado y una parte de mí está en España con vosotros.

Una semana solo en Chicago

¡Y qué semana!

Sé que algunos de vosotros habéis estado esperando que actualizase esto, pero al menos he tenido una buena razón para la tardanza: No he parado ni un minuto. Y es que desde que pisé suelo americano me he sentido como en casa, pero no antes, el aeropuerto se hace bastante frío y tenso, parece que estás pasando un examen con tanto ojo encima tuyo, pero aún así todo fue bien. En el avión fui con un chico español que iba a San Luis, y jugamos en unas pantallas al trivial, chess, etc. Era un sistema bastante divertido ya que podías jugar contra todo el avión, aunque cada vez que la tripulación decía algo se paraba, y creedme que era bastante a menudo… menuda verborrea se traían.

Lo primero que hice en Atlanta fue tomarme un buen perrito caliente, aquí se nota que hacen todo a lo grande, y no iba a ser menos con mi señor perrito y su respectiva caja envoltorio. El vuelo nacional entre Atlanta y Chicago fue bastante apacible, y una vez aterricé no necesité pasar de nuevo por ningún control, ya estaba en la ciudad del viento. Me fue bastante extraño recoger las maletas casi fuera del aeropuerto, practicamente en la entrada, y una vez con ellas me dirigí a la terminal internacional donde me esparaba el autobus del IIT. Allí había un chino, si no mal recuerdo se llamaba Mu, que me dió bastante conversación, me lo he encontrado un par de veces más por el campus y es un tío bastante majo, el resto del autobus estaba compuesto por una muestra de 20 chinos y 4 indios, era el único europeo y se ve que el ratio se mantiene dentro del campus, así que ya me voy acostumbrando a acordarme de nombres curiosos cuanto menos, aunque también los tienen normalitos como “Mónica”.

El siguiente día me desperté a eso de las 6, la noche anterior me quedé organizando la habitación, poniendo la ropa en el armario, haciendo una lista de la compra y me fui a dormir a eso de las 22h hora local, lo que serían las 5 en España. Sin saber qué hacer hasta que abriesen las cosas a las 9, decidí irme a dar una vuelta por el campus y desayunar cuando observo que la llave que me había dado Jenny (mi vecina que también trabajaba en housing) no funcionaba. Después de hablar con el recepcionista y convencerle de que no soy tan toli como para no saber cerrar una puerta llamó a un segurata, subió conmigo y por poco tira la puerta abajo hasta que se convenció de que la llave no funcionaba, la solución era ir a housing a por otra llave, y en efecto no eran iguales, aunque a la que estaba en housing por la mañana le costó un tiempo convencerse de ello.

Una vez pude dejar mis efectos personales al buen recaudo de una puerta cerrada, me fui a desayunar un cafe y un muffin de pasas en McCormick, el edificio central del campus donde entre otras cosas hay billar, pingpong y está the commons donde voy a ir a comer todos los días un buffet libre bastante variado, con muuuucha grasa y muuuuy rica por supuesto. Después del café estuve de un sitio para otro para conseguir el health insurance, conocer al advisor y por supuesto el carnet de la escuela que se llama el Hawkcard (por lo que se ve los estudiantes del IIT son los halcones)

Después de toda la burocracia me uní a unos indios que estaban jugando al volley playa, y entonces vi a los primeros españoles llegar, ¡y encima de teleco! estuve con ellos y fue bastante curioso que me encontré con Mu y con unos cuantos que ya conocía en la misma calle, parecía que llevase en el campus una eternidad, lo que me hizo pensar lo sorprendentemente fácil que es adaptarse a un sitio y a su gente.

Ese mismo día emprendí mi pequeña odisea para conseguir el portatil, esto fue por la mañana antes del volley, pregunté a los de seguridad dónde estaba el BestBuy más cercano y me aconsejaron ir a la 87th. La universidad está en la 35th y está bastante lejos del Downtown, el centro de la ciudad, pues imaginaros esa distancia casi 2 veces hacia el sur, seguramente no era el BestBuy más cercano pero sí el más peligroso, debía ser el único blanco en unas cuantas millas a la redonda, y cuando entré en la tienda que estaba diseñada para ir en coche en vez de andando me costó un tiempo decidirme, pero el portatil que quería no lo tenían, y me reservaron uno en la 79th, estaba claro que ya era tarde, tenía que ir al IIT tower a las 4 y si compraba un portatil en la peor zona de Chicago era posible que me durase menos que una piruleta en la puerta de un colegio con lo que lo dejé para otro día.

Ese otro día fue el siguiente, era el cumpleaños de Aitor y nos fuimos a Millenium Park a ver Downtown, por haceros una idea la foto que está de cabecera está tomada desde cerca de donde estuvimos, de hecho me subí al puente y me hizo mucha ilusión llegar allí de casualidad, sin saber cómo estaba en el puente de mi blog. Fue una tarde bastante divertida, Chicago es impresionante, los edificios son majestuosos y daba gusto estar rodeado de esos colosos. Millenium Park tiene una zona dedicada a conciertos con cesped donde nos tumbamos y suelen poner música en directo, aunque cuando llegamos nosotros sólo había una grabación de música clásica, el sitio estaba lleno de gente tumbada con botellas de champaña y vino. En este parque está la famosa judía-espejo de Chicago, nos tomamos unas fotos y también me metí de lleno en una fuente-catarata donde proyectan fotos, salí empapado pero allá donde voy si puedo liarla lo intento. La anécdota divertida de la tarde nos la aportó Vicente, fuimos a meter los pies en un pequeño riachuelo artificial que está justo al lado y en esto que le avisan de que se le puede caer una sandalia al riachuelo, esa no se cayó pero la otra ya estaba navegando. Por mucho que buscamos no pudimos encontrarla y después de muchas coñas desistimos y fuimos a comprarle un par nuevo. Nos costó encontrar una tienda, y la única que parecía que tenía algo de ropa parecía de chicas, pero al final encontramos un apartado de hombres y asunto solucionado. Después de la aventura nos acercamos a Roosevelt, donde hay bastantes centros comerciales, y después de equiparnos con tostadores, mantas, cubiertos etc… fuimos con todo ello a cuestas hasta el BestBuy donde compre mi flagrante Asus desde donde os escribo.

El siguiente día había que asistir a unas cuantas cosas del Orientation y me hice con mi cuenta Citibank en USA. También compré como un burro sartenes, helado de 5 litros, comida como parar a un batallón, papel higiénico, servilletas… llevaba unos cuantos kg por brazo, 8 bolsas en cada uno, y la gente al verme pasar se quedaba mirando, normal… empecé a llenar el carrito y cuando me quise dar cuenta tenía demasiado, como en el carrito no pesa pues pasa lo que pasa.

El viernes fue un gran día, participé en unos juegos que había para conocer a gente, y entre otras cosas jugamos al piedra papel y tijera. No me enteré muy bien de qué iba todo esto cuando de repente, después de ganar a unos cuantos, estoy rodeado por decenas de personas, me levantan en volandas, me preguntan mi nombre y comienzan a gritarlo: Yosé Yosé Yosé!, y me fueron llevando de un lado a otro para seguir jugando a piedra papel y tijeras contra otras personas que también estaban en el aire. He de decir que fue super divertido sentirse un poco el rey del mundo, y aunque no gané (perdí contra el que ganó) llegué bastante lejos y la experiencia fue genial.

Después de seguir jugando a bastantes cosas, me fui a ducharme y prepararme para lo que sería mi primera fiesta nocturna en Chicago. Era el cumpleaños de un chico llamado Javier Perez, que por email nos invitó a todos por ir. 4 copas gratis si ibamos antes de las 11, y eso claro había que celebrarlo. Pero antes fuimos a The Bog, la ludoteca por excelencia del campus, ¡qué sitio! es impresionante, bolera, ping pong, billar, guitar hero, fifa, espectáculos, karaoke, grupos de teatro y comedia, comida… todo lo que puedes pedir a un lugar para pasar una buena noche con tus amigos. Después de tomarme la enésima hamburguesa en 4 días, marchamos a downtown en busca del SoundBar, donde pasamos una noche junto al grupo de franceses. Margaux, Emilie y Bastian nos acompañaron, y Aymeric se quedó en la bolera pero ha prometido unirse para la próxima. Son bastante majos y junto con los españoles somos unos cuantos. La fiesta duró hasta las 4, y después de unas imágenes un tanto surrealistas descansé hasta hoy, día en el que por fin he tenido un pequeño relax. Me desperté tarde y me fui a eso de las 4 a The Quad, donde están todas las fraternidades. Cada una preparó su barbacoa, su fruta, su bebida y TODO gratis. Había volleyball, esta vez en hierba, donde me eché 5 partidos ¡y ganamos todos! he de decir que había una freshman que jugaba muy bien, golpes muy suaves y muy bien colocados, y el hecho de que la red no estaba muy alta me permitió lucirme con 2 bloqueos y un golpe de pecho con el que nos reimos bastante. También jugué al Ninja, un juego que nunca había visto hasta que llegué aquí y que es bastante adictivo, consiste en formar un grupo de personas, con 2 vale, y hacer un circulo. Va por turnos y el objetivo es tocarle la mano al contrincante para descalificarle. Tienes un turno de defensa y otro de ataque, cuando llegue a Madrid lo tenemos que probar. Después de jugar unas cuantas veces por fin pude ganar una vez y me fui contento a probar otras actividades. Entre ellas estuvo la de ponerme en una especie de castillo inflable con una cuerda elástica y correr lo más lejos posible para depositar una bolsa con velcro y ver quién ha ganado. En esta no tuve tanto éxito pero me lo pasé igual de bien. Ya iba para casa después de pasar toda la tarde allí cuando me encontré con unos cuantos chinos jugando al fútbol (soccer) y me uní a ellos. Tuve la coña de marcar un gol al principio y se llegaron a creer que era bueno, pobres ingenuos, después de mantener mi farsa durante media hora me fui a pegarme una ducha. Entonces Emilie me dijo que me uniese a ellos en el SSV, uno de los edificios que hospedan a estudiantes, y estuve hablando con ellos un rato, nos acercamos a The Bog pero estaba cerrado, con lo que después de tomarnos algo al aire libre he vuelto lo suficientemente pronto como para escribiros sobre esta semana casi inolvidable.

Mañana viene Brenton, así que empieza un nuevo capítulo, la convivencia con un americano. Can´t wait for it!

Emociones y recuerdos que guardar

Sabes que algo va bien cuando te recuestas en tu sillón sonriendo sin saber por qué.  Así estoy ahora mismo, y os engañaría si os dijese que no conozco la razón de esta inesperada felicidad, la causa la tengo clara, y los culpables son mis amigos.

Esta entrada va dedicada a ellos, sin los que no sería nadie. Son por los muchos momentos que me regalan, no sólo hoy, sino día a día, que me sale esta sonrisa espontánea. Y os preguntaréis qué ha pasado hoy como para que me ponga más meloso que las pelis de Crepúsculo… la respuesta es que me la han vuelto a liar, ya lo hicieron en mi cumpleaños e incluso este mes ya tuve otros avisos, y aún teniendo más pistas que nunca, sigo siendo el mismo pardi de siempre al que se le cuela una fiesta sorpresa en sus narices sin darse cuenta.

Su maquiavélico plan era eficaz, sobretodo si soy yo la “víctima”, lo que no me explico es que yo ya he hecho mis pinitos en esto de dar un giro de 180º a los planes para sorprender a alguien y aún así sigo siendo igual de pavo. Hoy era el día señalado para ir a la Warner, pero un inoportuno dentista hacía que Javi no pudiera venir y trastocó el plan. La historia de mi vida es que los días que hay planes, siempre coinciden con más planes, con lo que recurrí al plan B: ir a correr con Mess al Retiro. Una vez allí tomamos un trayecto un tanto peculiar, según él en busca de la sombra y de la cuesta abajo, en realidad en busca de una emboscada de la que no pude escapar: pasábamos junto a las famosas barcas cuando nos asaltan cuatro gamberros gritando, mi primer pensamiento fue que eran guiris atraídos por la camiseta de España que en aquél momento lucía, pero ni mucho menos, allí estaban Bárbara, Javi, Diego y Fer armados con sandwiches suficientes como para alimentar a un ejército y con litros suficientes de Sprite como para saciarme y hacer pensar mal a los policías que pasaban cerca.

Lo cierto es que pasamos una tarde muy agradable, donde el mayor regalo ya me lo habían hecho con su compañía, también la de César que vino un poco más tarde y la de Almu, que aunque no pudo estar con nosotros (el bronceado en Salou está muy lejos) estuvo presente con una llamada 😉 pero traían aún más, unos compañeros de viaje que no me abandonarán en mi estancia en Chicago. El primero de ellos es un “diario” muy bonito con la tapa basada en “La caza” de Mozart, el más útil sin lugar a dudas es un cuaderno para repasar las sumas con una o dos cifras, que hay que reforzar la base para el máster de física 😀 seguido por un Moleskine para apuntar mis futuras e improbables grandes ideas y por último pero no menos importante, una pluma estilográfica preciosa con la que llenar de recuerdos las páginas en blanco que me esperan ansiosas. Los recuerdos que sean públicos también verán su copia aquí impresa 🙂

Por supuesto que no me olvido de otros compañeros de viaje que también llevaré con cariño a Chicago: hace poco en otra emboscada similar (esta vez fue en teleco) Sergio, Edu y Alicia (sin olvidarme de Jaime y San) me llevaron a tomar algo por mi barrio y una vez allí sacaron la artillería de un marco con múltiples fotos recordando momentos que empezaron hace ya cuatro años. La futura decoración de mi habitación ya tiene un punto fuerte al que dedicarle mis momentos de morriña. Tampoco me perdonaría olvidar agradecer a Fer otra grata sorpresa que me dió cuando fuimos a ver al cine Noche y día (peliculón donde los allá, nótese la ironía), donde cuidó mi estética con una camiseta que será mi compañera de fiesta en las noches de locura y desenfreno 😀

No me queda más que volver a agradeceros vuestra amistad, cayendo en el tópico, dicen que quien tiene un amigo tiene un tesoro, pero yo ya soy más rico que tío Gilito.