Un día para recordar

Hoy ha sido un día lleno de emociones. En esta entrada no voy a poner fotos, no voy a poner decoración, con sólo encontrar las palabras para expresar lo que siento ahora mismo sería suficiente.

Recordaré el 3 de febrero de 2011 por mucho tiempo, como una fecha que empezó en un vagón de metro, cantando el cumpleaños feliz, con comida china en una bolsa y las maletas de una amiga dirección a Madrid. Pasamos la noche juntos, jugando al trivial de Disney, recordando el Super Mario World y viendo Spanglish para luego yacer en una incómodamente confortable moqueta.

Después de dormir apenas tres horas, nos dirigimos a tomar un poco de té y en mi caso un capuccino. Después de esto nos encaminamos dirección al aeropuerto, donde entre lágrimas nos despedimos de Sydney, que por seis meses vivirá en Madrid. Va a conocer mi cuna, mi hogar e incluso asistirá a una pequeña escuela llamada ETSIT donde pasé unos grandes años de mi vida. Dentro de medio año volverá con las maletas cargadas de recuerdos, para entonces los compartiremos y Dios sabe qué rumbo llevaré en mi vida.

La vuelta a casa fue más corta de lo que acostumbra, explicando qué era un trigger de un osciloscopio se me pasó el tiempo volando, y una vez llegamos al campus me adentré en The Commons para disfrutar de una agradable conversación con Alix, la chica francesa que me acompañó en Thanksgiving. Entre otras cosas hablamos de nuestros planes para el Spring Break, que todavía están por perfilar.

Lo siguiente fue una hora de clase recordando series de Fourier aplicadas a problemas de contorno electromagnéticos y entonces tres horas de espera, buscando a última hora papel para envolver regalos, sin mucho éxito. Hoy era el cumpleaños de Giorgia, y la teníamos preparada una sorpresa de la que hemos formado parte muchos. Metí en mi mochila mis regalos y mi ilusión por hacer de este día algo inolvidable para ella, lo que al final ha acabado siendo algo inolvidable para todos.

Me acerqué al MSV, la residencia donde iban a comenzar los preparativos de la fiesta a eso de las 6, parecía que todo estaba vacío, la gente empezaba a llegar con cuentagotas, me puse un poco nervioso pero no me dió tiempo a darle muchas vueltas al asunto, ella salía a las 6:40 de clase y tenía que encargarme de mantenerla lejos del MSV durante una hora y media. Pan comido. La conversación fue fluída, tenía algunos temas para sacar pero no hubo falta recurrir a ningún guión preestablecido, tan sólo nos acercamos al Starbucks y pasamos allí una hora muy agradable. Fuí sacando mis regalos con cuenta gotas ganando tiempo.

En mitad de la charla recibo un mensaje, “tienes que aguantar 20 minutos más” y ella ya estaba preparada para marcharse. Contesto que va a estar difícil y me dice Sunny que hay que pasar al plan B, “Desmáyate, 20 veces”. Tuve que ir al baño y llamarla desde allí para saber exáctamente qué quería decir. Realmente quería decir que me desmayase y ganase 20 minutos, aún así no hizo falta recurrir al plan B. Hice como que no había escuchado que tenía que volver, como que el hecho de que tuviese la chaqueta puesta no era una indirecta de una partida inminente, más bien de una reacción natural al frío que nos abrigaba. Después de recibir la señal correcta me dirigí con ella al MSV y me marché como si no hubiera nada esperándola, todo lo contrario.

Una vez me perdió de vista, deshice mis pasos y la seguí por el pasillo, entré en el salón donde todo el mundo nos estaba esperando, y me sume a la marabunta siendo uno más. Uno más de un grupo que contaba con decenas de amigos, y la mayor de las sorpresas, sus padres escondidos entre nosotros. Se lleva gestando todo esto desde hace un par de meses, y allí estaban ellos, en la oscuridad, con una tarta, regalos, recuerdos de familiares, cargados de cariño y de expectación por ver a su hija. Unos minutos después, Giorgia siguió las migas de pan que llevaban a donde estaba esperándole una emoción inmensa que se nos contagió a todos.

Los padres estaban detrás de los más altos, y en el momento de comenzar a cantar el cumpleaños feliz aparecieron de la nada. Sorpresa, sorpresa era un programa de novatos comparado con lo que hemos gestado hoy, y el mayor premio la sonrisa no sólo de una amiga, si no de una familia entera. Todos hemos aportado para hacer de este 3 de febrero el mejor día de lo que va de año, al que tengo que añadir un hito más; recibí la buena noticia de haber superado el Qualifying Exam. Por fin tengo derecho a conseguir el Master si apruebo el semestre, por fin ya he saltado la barrera que me separaba de obtener mi doble titulación. Ya sólo falta coser y cantar.

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Allá donde fueres, haz lo que vieres

Después de acabar las 3 semanitas de midterms no me quedó otra que volver a la vida de jolgorio y desenfreno que tanto me costó abandonar. Este fin de semana ha sido un tanto largo, de fiesta en fiesta puedo decir que Halloween ha sido celebrado por todo lo alto.

Es cierto que esas tres semanas no fueron tales, ya que en mitad de ella se celebró el Casino Boat Cruise. Dícese de la única fiesta que conocía antes de venir, pude leer algo sobre ella antes de venir en el blog de Ro. Lo cierto es que no podría añadir ni quitar nada a su entrada, ya que mi experiencia ha sido un calco de la suya. En resumen, un yate llamado Odyssey II nos llevó por el lago Michigan, cenamos allí, jugamos un poco a todo, y gracias a la prudencia de quien creó el evento no nos jugábamos dinero real. Lo que sí fue diferente fue mi día, por aquel entonces me acerqué a downtown para comprar un regalo de cumpleaños a Aymeric, y ya que estaba en la ciudad decidí acercarme al puerto a pata. No pude tomar mejor decisión, la sensación de estar perdido en la gran jungla de cristal, rodeado de esos colosos de metal y disfrutando al compartir miradas de admiración con otros peatones no tiene precio. Al cruzar los puentes sobre el río Chicago me di cuenta de cuánto deseo realizar este paseo con los que vengáis a verme, es un auténtico must see.

En cuanto a los fiestorros, me envolví en una traje de cuero para ser el elegido. Añadí unas gafas de sol y ya era Neo. El traje tuvo bastante aceptación en mis travesías nocturnas, al menos los comentarios de la gente me hicieron pensar eso. Otras personas estuvieron ataviadas con papel albal para ser un par de marcianas con estilo, los ángeles de Charlie hicieron presencia junto a Super Mario que andaba en busca de su princesa. Indiana Jones no se olvidó de su látigo y una vampiresa con estilo francés hizo lo propio al morderme el cuello. El doctor House se pasó con la codeína, alguno se escapó del manicomio, y Pocahontas vino desde la mismísima India, andaba algo perdida. En resumen, fiestón en H2MU (House to meet you) hasta que la policía nos desalojó, como viene siendo habitual. Os dejo algunas fotos:





Para terminar con el fin de semana, asistí a una fiesta de una hermandad, sin duda las pelis no se quedan atrás. También di cuenta de mi calabaza de Halloween y ahora luce una preciosa sonrisa que me acompañará en esta primera noche de Noviembre. Intentaré hacer una foto cuando tenga una cámara a mano para que juzguéis mi habilidad con el chuchillo.

Pero después de tanta fiesta americana no me gustaría olvidar lo que en verdad da lugar a la palabra Halloween, “All Hallows’ Eve”, la víspera de todos los santos. Hoy más que nunca es un día para recordar a los que nos han dejado y una parte de mí está en España con vosotros.

Te dejo Madrid

Hoy vuelvo a la vida americana después de una semana ausente. En poco más que siete días me he perdido otras tantas salidas nocturnas, fiestas de cumpleaños, bufetes libres y unas cuantas clases, con lo que me voy a tener que poner al día, ¡empezando por la comida! El reto es que al volver necesite una fila del avión para mí solo, a una media de 4 hamburguesas diarias se puede conseguir.

Cuando compré los billetes sólo me preocupé de volver cuanto antes para perderme lo menos posible, e incauto de mí no me preocupé de analizar la fecha…11-S. ¡Bingo!

Ayer me despedí de teleco a lo grande con una fiesta IAESTE que no tiene nada que envidiar a las americanas, ¡lo que echaré de menos alguna partyviernes!, y después de despedirme de los que han sido mis compañeros de penurias durante cuatro largos años puse rumbo a la última cena en versión modesta (más aún), cambiamos pan y vino por pasta y agua en el Ginnos, que hay que ahorrar para el pedazo viaje que nos queremos montar por la ruta 66 el próximo verano.

Después de la cena Javi(caminos), Ale, su banda de rock y algunos gruppies pusimos rumbo a mi barrio para celebrar el fin de exámenes. El lugar elegido fue la Vía Láctea, aquello era un hervidero de humo y mis ojos están ahora peor que los del de vispring. Con tanto humo por poco pierdo mi pulmón izquierdo mientras en vez de bailotear, me entretuve intentando resolver un acertijo “matemático” que Ale tildó de “imposible”, aunque no era tal pues tenía respuesta, pero no obvia, de hecho todavía hay hilo que cortar. Lo comparto con vosotros por si os apetece darle vueltas al asunto, pero no vale googlear que os veo. Os aseguro que es más fácil pensarlo sentadito en casa que en mitad de un pub.

El acertijo consiste en encontrar el camino más corto entre una araña hambrienta y una mosca dormida, siempre y cuando la trayectoria pase por las caras de una caja de dimensiones 10x10x20. Esta condición puede ser expresada como que la araña no puede saltar, no tiene telaraña, y sólo puede ir a por la mosca a patita sobre las paredes de la caja. El siguiente dibujo ilustra la escena, con las posiciones respectivas de la araña y la mosca:

Araña vs Mosca

Si pensáis que lo tenéis, aviso SPOILER, subrayad el texto para leer:

1)La respuesta NO es 30, pero casi.
2)La trayectoria NO es una espiral como sugería Ale (que ya sabía la respuesta correcta) .
3) La forma de pensar correcta tiene un “pequeño” detalle que si no tienes en cuenta te aleja de la solución y te da 30, con lo que volvemos a 1) y entramos en una espiral sin fin, punto 2).

Si alguien consigue resolverlo, le damos un pin ^^

Después de esto la fiesta siguió a la Sala Sol, pero era un buen momento para que este humilde hidalgo se retirase. Una vez en casa estuve hasta cerca de las 6 recogiendo papeles, ordenador, cables, apuntes, pasaporte, I-20… ¡creo que no olvido nada!

Hablando de olvidos, en el examen de Microondas se me olvidó entregar la carta de Smith… UGH eso duele. He enviado un mail a ver si se puede hacer algo, que aunque no hiciese mucha falta en este examen, puede ser un error fatal. Alea iacta est. Si la jugada sale bien, podré cerrar el capítulo ETSIT y centrarme en el Master a tope, el día 30 sabremos el desenlace.

Por cierto, esta entrada fue escrita desde el aeropuerto Madrid Barajas, con Mariñas al lado, que aunque intentaba cubrir su identidad con unas gafas de sol su bigote le delata. Ni rastro de Karmele. Parece que no he sido el único que quiere experimentar los controles aéreos estadounidenses un 11S cualquiera… Espero que el siguiente post lo pueda escribir sin tener que nombrar un guante de latex, siendo sinceros, ni en el peor de los casos lo nombraría… pero ahora se me ocurre por qué Mariñas ha elegido precisamente este vuelo…

Party everyday

Escribo desde el O’hare International, con el típico irish sentado a mi lado (camisa verde, reloj verde, maleta verde, y un ipod con las gaitas a tope). A una hora de embarcar para Amsterdam me encuentro que voy a echar de menos Chicago más de lo que pensaba después de haber pasado aquí sólo un par de semanas. Parece que echar raices lejos de casa no es tan difícil, y en parte esto es gracias a las buenas compañías.

Baseball

Es curioso que haya tenido que venir a EEUU para “aprender” francés,¡¡y es que estoy rodeado de gabachos!! Las noches que hemos salido juntos nos lo hemos pasado en grande. Hemos visitado unos cuantos bares que peregrinaremos unas cuantas veces por semana, frío mediante. Los miércoles al Duffy’s, $1/beer, jueves al apartment, $1/copa, y de vez en cuando al soundbar, lugar de pachangeo americano. Tengo la esperanza de que esta lista se incremente bastante con el tiempo, y es que no hay día que no salga y consecuentemente no conozca a alguien nuevo.

Por contar la última, antes de ayer fuimos al Duffys, tocaban los Spazmatics, un grupo que versiona bastantes canciones de los 80 (video kill the radio star, summer of 69, take on me, maniac on the floor entre las que puedo recordar) y fue una noche memorable. Entre otras cosas lanzaron al público una mochila de Optimus Prime, y Boris, uno de los franceses, estaba a mi izquierda cuando la cogió. De repente fuimos el centro de atención de todo el bar, todo el mundo estaba “so jealous”. Ante la luz de los focos Boris me cedió la mochila y fui haciéndome fotos con todos los espontáneos que se me acercaban. Finalmente, con la complaciencia de Boris, cambié la mochila por un número de teléfono al que tendremos que dar uso…

También conocí a Melissa, una chica muy agradable de Indiana que está viviendo en Italia, cerca de Milán, con lo que Mess, si ya tenía visita obligada, ahora por partida doble 😉 Vueltas que da la vida, el día siguiente me encontré con ella en el Bog, el plan inicial era ir al apartment, pero entre que el cielo estaba cayendo sobre nuestras cabezas y que el deber del homework me llamaba, el Bog fue la opción final ya que pillaba más cerca. También decir que los bolos, billares y dardos gratis tiran mucho y es una oportunidad única para conocer a más gente. Me eché una partida, y como me estaba yendo de pena fui a toquetear la puntuación y me puse un modesto 300. Cuando la gente pasaba se quedaban alucinados y por poco me besaban los pies, jajaja pobres ingenuos, era para retratarles. Los franceses ya me tienen calado y saben que la armo sin contemplación.

Los franceses y yo en una noche cualquiera...

Así pues después de dos semanas de auténtico frenesí, me encuentro ya en Amsterdam viendo el amanecer y con un jetlag del copón. Esperemos que este viaje no sea en balde y que no tenga que pisar un aula de la ETSIT nunca más. Amén.