Teacher Assistant

Una de las novedades de este semestre es que por primera vez soy Teacher Assistant, de aquí obtengo mi manuntención y se me va también la mayor parte del tiempo.

En el modelo educativo europeo este término no es muy conocido, pero  en el modelo universitario americano la figura de profesor se ve respaldada por la de un asistente que suele ser un estudiante de graduado. En la mayoría de los casos éste se encarga de corregir deberes, reportes de laboratorio y exámenes. De esta forma el profesor se puede centrar en su tarea didáctica e investigadora, dejando a un lado el proceso de corrección. Aunque lo cierto es que las obligaciones del asistente no se quedan ahí y de vez en cuando puede ocurrir que el profesor no pueda asistir a una clase y el ayudante se encargue de impartirla. También tengo ciertas horas de tutoría que paso en mi oficina donde mis alumnos se acercan a preguntar cómo hacer los deberes. Tal y como pasa en España no son muchos los alumnos que lo hacen, pero para ser sincero yo no recuerdo haber ido a una tutoría más que una vez para saber qué parte del temario entraba en un examen, con lo que no puedo criticarles.

Esto de ser “profesor” tiene su parte divertida, te encuentras cada pieza que es para enmarcar, y a veces incluso te preguntas cómo con 21 años la mitad de ellos no sabe escribir un informe (me entregan hojas sueltas en lápiz), los que usan word no dudan en poner las fórmulas con símbolos (*,^) en vez de usar el editor o insertar imágenes, a algunos les da por medir las resistencias en voltios y las amplitudes en ohmnios, hay quien no sabe usar excel y bueno, hay algunos que se salvan, pero la pregunta es, ¿era yo así? Quizás con 15 años, ¡pero en bachillerato ya tenías que empezar defenderte con esas cosas! ¡Y esto es la Universidad!

Notas a mitad de curso ¿Cómo serán al final?

Notas a mitad de curso ¿Cómo serán al final?

Es un dilema del que todavía estoy intentando salir. No me gustaría convertirme en un espécimen que deja el percentil del aprobado en un 90%, ¿o quizás sí? La tentación está ahí, pero no me gustaría ser algo que he criticado en anterioridad, y para ser sinceros una vez más, la universidad “privada” americana no se mueve de la misma forma que la pública en España. Me explico, mientras que conseguir un 5.0 en algunas asignaturas es un logro en España, aquí para el “buen” alumno el objetivo no debería ser aprobar sino conseguir una A, que es la mejor nota. Habrá alumnos que sin hacer un sólo homework estarán cerca de ello. Muy mal tienes que hacerlo para no aprobar.

Tengo la sensación de que lo importante para el IIT, o cualquier universidad privada que no es una “Top”, es tener a los alumnos contentos y llenar las clases con gente pagando sus millonadas cada año. Así pues la otra cara de la moneda es aprobar a todo quisqui, pero tampoco estoy satisfecho cediendo puntos a quien no se lo merece, habiendo gente que sí trabaja. Mi intento es ser justo y corregir en medida al trabajo de cada uno, pero esto está produciendo que la media (6.7) no sea tan alta como el profesor espera (nada más ni nada menos que un 8 sobre 10), la solución será curvar las notas para que los que curran tengan su A, los que no lo hacen pasarán sin pena ni gloria con una C y para el resto estará la B. Nadie suspenso. Todos contentos.

A mí se me presentan muchas preguntas con respecto a todo esto, no sé si es bueno o malo, ¿tenéis alguna opinión?

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Proyecto y proyectos

¡Por fín! Señoras y señores me presento como Don José, Ingeniero de Telecomunicación.

Hace apenas unas horas presenté mi proyecto a mi advisor,  el nombre del pequeño es: “Estudio y desarrollo de la electrónica en el experimento de antineutrinos Daya Bay”. Ya sólo falta que la oficina internacional en Madrid lo reciba, y que no haya ningún problema con el papeleo entre Madrid y Chicago (que siempre es esperable lo peor).

Lo cierto es que cuando comencé esta aventura no me imaginaba en esta situación, ingeniero, ahora me vienen recuerdos de cuando era un yogurín recién entrado en Teleco, ignorante de lo que esas 3735 horas de clases y laboratorios me deparaban pero también de cursos athens, de verano, de ópera, de Satelec, de mentor y de convivencia diaria con gente estupenda. ¡No me arrepiento de haber elegido este camino ni mucho menos!

Me alegra mucho haber coincidido con personas de todos los colores, figurativa y literalmente, y desde luego del colofón final de venir a América; no lo cambio por nada en el mundo. Cualquier persona debería aprovechar la oportunidad de estudiar fuera, da igual el destino, es una de las mejores experiencias que la universidad te puede ofrecer.

¿Y ahora qué?

El siguiente paso no es fácil, la dicotomía de la carrera profesional o académica se presenta como un quebradero de cabeza. Como ya aveciné he elegido la acedémica, y estoy dentro del programa de doctorado del IIT, pero siempre te preguntas si estás haciendo bien o no. Lo cierto es que si dejo de estudiar será difícil volver a ello, con lo que una de mis principales razones es seguir el principio de inercia, si lo dice la física digo yo que será algo bueno.

Mi otra razón es que estoy en un proyecto que me motiva, desde luego, a mis ojos, tiene muy buena pinta. Cuando vine a cursar el Máster de Física quería seguir siendo ingeniero, quería combinar conocimientos, no desarrollar unos en vez de otros, y en el experimento de Daya bay tengo un marco ideal para hacerlo.

A algunos les sonará a chino el barroco título de mi proyecto, y lo cierto es que los títulos de los proyectos no suelen ser muy clarificadores. En palabras más mundanas mi proyecto consistió y consistirá (dentro de mi doctorado) en estudiar y desarrollar (hasta aquí todo entendible) la electrónica relacionada con un detector de antineutrinos. Y aquí es donde  probablemente tengo que pararme a explicar qué es un antineutrino.

Afortunadamente las noticias de estos días están dando mucho bombo a una noticia relacionada con mi campo, y es que parece ser que hay indicaciones de que los neutrinos pueden viajar más rápido que la luz, lo que me va a servir para explicar las dos cosas de un sólo tiro. El detector de neutrinos (primos hermanos de los antineutrinos) OPERA, situado en Italia, ha conseguido medir la velocidad de los neutrinos generados a 730 km en el CERN, Suiza, donde se asienta el Gran Colisionador de Hadrones (LHC). El principal motivo de este experimento no era medir su velocidad (ya que no había nada sospechoso en los neutrinos que indicara que podrían viajar más rápido que la luz) sino analizar un curioso mecanismo que estas partículas poseen, la oscilación de neutrinos. Mi experimento, por contrapartida, se encarga de estudiar la oscilación de antineutrinos, con lo que la temática no me es ajena.

¿Y qué son estas oscilaciones?

Hasta hace unos años se pensaba que los leptones, partículas indivisibles que forman la matería, estaban estructurados en tres familias con propiedades diferentes. El eléctron es el leptón más conocido, y tiene asociado un par de neutrino-antineutrino “electrónico”. Más adelante se descubrió el muón, partícula generada en la colisión de rayos cósmicos con la atmósfera. Su relativa corta vida no permitiría a los muones ser detectados en la corteza terrestre (aunque así es) ya que se desintegrarían antes en otras partículas más estables, pero la aplicación de la teoría de la relatividad explicó por qué los muones viven más tiempo de lo esperable en nuestro sistema de referencia. El muón tiene asociado otro par neutrino-antineutrino “muónico”. Finalmente se teorizó la existencia de una tercera familia, los tauones, leptones excesivamente másicos para ser detectados en condiciones naturales, pero todavía en los límites de la generación en un acelerador de partículas, cómo no, tiene asociado otro par neutrino-antineutrino “tauónico”.

Así pues los físicos tenemos un modelo estándar donde quarks, leptones y hadrones conviven más o menos en armonía (siempre hay parámetros que  discrepan con el modelo). Pero bueno, yo conozco lo que es un electrón, un protón y un neutrón, si nos salimos de ahí ya hay que mirar más lejos de la tierra, o a energías muy altas, para ver otras partículas, y lo cierto es que los neutrinos/antineutrinos son generados en gran número en las reacciones nucleares. El sol es una fuente importante de ellos, produce millones y millones de antineutrinos que atraviesan la tierra cada segundo sin que tan siquiera los notemos. Se encontró que al analizar los neutrinos que llegaban del sol se recibía un tercio de lo esperado. En otras palabras, de cada 3 neutrinos electrónicos (son los generados por el sol) sólo veíamos uno, ¿dónde estaban los otros dos? ¿estaba todo el modelo estándar equivocado?

La respuesta vino con el fenómeno de la oscilación, explicado por  Bruno Pontecorvo. Resulta que los neutrinos son partículas capaces de cambiar sus propiedades, y sus “sabores” (nombre que reciben las familias) pueden cambiar de electrónico a muónico y a taúonico, de muónico a electrónico y taúonico etc etc todas las permutaciones son posibles.  La proporción de partículas de un tipo o del otro depende de la distancia, así pues si el sol genera un 100% de neutrinos electrónicos, en la tierra, a una unidad astronómica, recibimos aproximadamente un 33% de este tipo, pero un 66% de los otros. Habrá ciertas distancias donde volvamos a encontrarnos con un 100% de neutrinos electrónicos, o incluso valores cercanos a un 0%, ya que prácticamente todos los neutrinos habrán cambiado de identidad. De esta forma vemos un efecto sinusoidal u oscilatorio donde los neutrinos tienen más “problemas de identidad” que un adolescente. Os muestro un ejemplo gráfico:

Oscilación de un neutrino electrónico

Precisamente mi proyecto se basa en medir el último de los ángulos de mezcla de esta oscilación entre los sabores electrónicos y tauónicos. Esto será de ayuda para comprender mejor el fenómeno de oscilación y más importante, para explicar por qué hay más materia que antimateria, ya que los neutrinos no conservan la simetría de paricidad y carga, un tema algo más complejo del que no entraré en detalle en este artículo, pero del que hay cantidad de información en internet si tenéis curiosidad.

Resumiendo, en Italia estaban intentando analizar este proceso cuando se han detenido a medir también la velocidad de los neutrinos encontrando que se mueven a velocidad superlumínica. Lo cierto es que tal afirmación requiere de mucho estudio antes de que podamos considerarla verdadera, pero toda la comunidad científica ha puesto sus ojos en este hecho. Aquí en Chicago está situado el FermiLab, donde el experimento MINOS se centra en los mismos fundamentos que el OPERA, se generan neutrinos en Chicago y se miden en Minessota, a 724 km de distancia. Por desgracia el FermiLab está pasando por momentos de remodelación y no se podrá volver a utilizar MINOS hasta 2013, pero mientras tanto se intentará analizar los datos obtenidos para buscar congruencias que puedan ratificar que los neutrinos viajan más rápido que la luz. Lo radical de este hecho es que rompe con una de las bases de la teoría de la relatividad de Einstein, e irónicamente la que fue ratificada con el análisis de los muones puede ser eliminada por sus familiares más cercanos.

¿Vivir o no vivir en campus? Esa es la cuestión

Estos días hay bastante bullicio por las listas de correo para gente interesada en irse al IIT. Uno de los temas más candentes es una discusión sobre si vivir o no vivir en campus. Además, hoy he recibido un mensaje en el blog con respecto a esto y me alegra mucho poder responder, ya que ese era uno de los propósitos de este blog, servir de referencia a los que vienen detrás. Voy a extenderme ya que creo que es un tema crucial.

Primero de todo, quiero dejar claro que mi respuesta es única y personal, se da acorde a mis circunstancias, a mis gustos y a mis experiencias, y esta es, sin duda, vivir en campus.

Cada opción tiene sus pros y sus contras, y no considero que ninguna sea incorrecta, todo depende de qué busques vivir.

Voy a intentar exponer cosas buenas y malas de vivir en campus, que es mi elección y de lo que puedo hablar. También intentaré contraponer estos puntos a lo que creo que es vivir fuera de campus.

El principal argumento para elegir vivir en campus es la internacionalización de este. A poco que participes en las actividades y que te muevas, conoceras cientos de personas en pocos días (en mi caso en menos de una semana) y luego podrás ir formando un buen grupo de amigos (más reducido) con los que divertirte, y lo mejor de todo, que no hablen español. Para mí, llegaron a ser casi una segunda familia, casi 24 horas juntos al vivir todos en campus. Gente americana, francesa, belga, italiana, china, india, mejicana, sueca, noruega, griega, lituana, turca y española junta. Seguro que me olvido alguna nacionalidad, pero os podéis hacer una idea de la diversidad que hay en campus. La gente que vive fuera pierde esa gran oportunidad, aunque luego en fiestas vas conociendo a gente y también puedes unirte a grupos internacionales.

He oído criticar que los chinos se juntan con chinos, y que indios se juntan con indios y que es difícil entrar en sus grupos, pero debo decir que españoles tienden a juntarse con españoles, franceses con franceses etc… En mi caso tuve muy presente que no quería que mi grupo de amigos fuese español, para forzarme a mejorar mi inglés, y encontré este grupo internacional donde pude desarrollarlo mejor que en cualquier otra circunstancia.

El lugar más idóneo para esto es el MSV, donde hay grandes salones en los que convivir. Las habitaciones son pequeñas si las compartes, siendo graduate tienes acceso a cocina y el baño es compartido, lo que a mí no me gustaba, pero cuando piensas que no tienes que limpiarlo es un punto a favor, además son las más baratas. También hay suites para vivir solo con cocina incluida.

Aunque yo vivía en Gunsaulus, pasé la mayor parte de mi tiempo en campus en el MSV, con gente muy agradable, estudiando, hablando, jugando… socializando. Estaba siempre en el pasillo del segundo piso del Graduate Hall. En Gunsaulus sólo iba a ducharme y a dormir.

Gunsaulus tiene habitaciones más grandes que el MSV, es algo más caro, pero en calidad precio (para lo que ofrecen en campus) es lo más coherente. Todas las habitaciones tienen baño y cocina. Puedes tener dormitorio privado pagando un poco más, ya sea en estudio o en apartamentos para 3 personas. Por supuesto fuera de campus encuentras cosas mucho mejores por el precio que pagas en campus, aunque tienes que buscar también gente con la que compartir el piso.

Lo que sí nunca cogería es el SSV, caro, frío, raro, y no ofrece más de lo que te ofrece Gunsaulus.

También hay residencias en campus que no están amuebladas pero salen más baratas y tienes la localización del campus. Son del estilo de Gunsaulus y reciben el nombre de Carman Hall.

Como última opción puedes irte a vivir a una fraternidad, que están dentro del campus. Disfrutan de multitud de actividades, barbacoas, las hay con jacuzzis… pero tengo entendido que son caras.

En resumen, viviendo en campus pagas más, pero a cambio tienes a tu disposición todos los servicios a un minuto desde tu casa. Hay pistas de volleyball, gimnasio, piscina, campos de fútbol, baloncesto, football americano, baseball, badminton, tennis, paddle… (todo ello gratuito, o mejor dicho incluído en la matrícula). Todas las clases están a una manzana de distancia, y aunque en algunos masters no tienes por qué ir a clase ya que las graban, en mi caso, por ejemplo, no era así. Tener que salir de casa a las 7 de la mañana con un frío de -20ºC para coger 40-50 minutos de metro y asistir a clase no es mi plan de ensueño.

En el precio están incluidas bastantes actividades de las que puedes sacar provecho. Clases de cocina, concursos, actividades para conocer gente, barbacoas… el primer mes de mi estancia fue el más divertido sin lugar a dudas. Estoy a la espera de este verano para pasármelo igual de bien.

Otra opción que contemplaría es vivir cerca del campus y luego intentar hacer vida en él. Los pisos son más baratos, y puedes contar con las cosas buenas de estar cerca del campus. En este caso para entrar en los edificios del campus necesitarás gente que te haga un “sign in”. Esto se debe a que si no vives en el campus no tienes acceso a todos los edificios, y necesitas a alguien que te meta en ellos, pero no es mayor problema. De hecho en mi segundo año yo voy a hacer esto, la razón es que yo ya he disfrutado de todas las cosas buenas del campus, y las amistades ya las tengo hechas, pero para alguien que viene de nuevas seguiría aconsejando vivir in campus.

En el campus tienes todas las oficinas, la student life association, donde algunos días te interesará llegar el primero a eso de las 9 de la mañana para coger tickets a $5 de actividades que cuestan 10 veces más, tienes un 7/11 abierto 24/7 y varios sitios para comer…

El meal plan NO es obligatorio si tienes cocina, en mi caso yo no lo cogería, al ser graduate tienes siempre acceso a ella. Así pues, sólo enviando un email a housing diciendo que no quieres meal plan porque tienes donde cocinar, no tienes que pagarlo (que no es barato). Además venden comidas a $7.5 dolares en la misma oficiona en la que recoges el Upass (una especie de bono transportes), cuando el precio por meal plan son $10 dolares.

Por último me gustaría hablar sobre seguridad. Dicen que la zona del campus no es segura, y habría que matizarlo. Es cierto que en Chicago cuanto más al sur más peligroso, pero el campus, en sí, es seguro. Recuerdo haber leído que era de los más seguros en EEUU, ya que tienes patrullas “public safety”, guardias de seguridad 24 horas recorriendo el campus. Lo que no quita es que cuando sales del campus la cosa puede ser peor. Este año hubo un atraco en la estación de metro, pero no tengo noción de ningún altercado más. A su vez, hay mucha gente que vive en el Norte, que se presupone más seguro, y también conozco de varios casos de atracos en esa zona (Fullerton es la zona de fiesta y donde la gente suele irse a vivir). Con lo que en base a mi experiencia, mientras no te vayas más al sur del campus no corres más peligro que en cualquier otra zona de Chicago. Yo NUNCA he tenido ningún problema, y por supuesto debes tomar tus precauciones, mejor ir en grupos si vuelves de noche, y no te metas en sitios que no te den buen feeling.

El campus es limpio, y tu habitación lo será si te encargas de ello :). Como curiosidad mencionar que el metro pasa por dentro del campus. Esa línea se corta por las noches para evitar el ruido, y los edificios están bastante bien insonorizados, yo no he tenido ningún problema de sueño con ello.

Espero haber resuelto la mayor parte de dudas, seguro que me dejo cosas en el tintero, pero en resumen me gustaría transmitiros que mi experiencia ha sido plena y no podría haber sido así si no hubiera vivido en campus. El IIT no me paga por hacer publicidad, y por poner algo malo a vivir en campus, diría que te acomodas y es más difícil irse a ver la ciudad, aunque los fines de semana son propicios para ello, pero para aprovecharlos hay que currar y quitarse los homeworks de en medio durante la semana.

¡Quién me ha visto y quién me ve…

A veces me pregunto cuánto me está cambiando esta experiencia, lo único que tengo seguro es que está siendo para bien.

No deja de ser difícil no mirar para atrás de vez en cuando, y cada vez la vista está más lejos y más difusa. Sobretodo cuando intento focalizar una vaga imagen de mí hace apenas un año.

En febrero del año pasado andaba yo de exámenes en 4º curso de carrera, mi vida se centraba en la escuela, estaba inmerso en el proyecto Mentor, tenía una beca de colaboración y me encontraba preparando Satelec con un grupo fantástico (por cierto aprovechemos para desearles la mejor de las suertes este año). ¿Y si hubiera hecho 5º allí? ¿En cuántos proyectos andaría metido?

En febrero del año pasado yo seguía con mi dieta “mediterranea” de toda la vida; patatas, huevos y salchichas para cenar. En la cafetería de teleco esa napolitana de todos los días la acompañaba un “justo” con leche. Cuando me tocaba quedarme para comer no hacía falta ni pedirle a Enrique, el camarero, qué era lo que quería. Un francesa serrano con Sprite, daba gusto llegar a la barra y ver cómo te lo ponían sin tan siquiera abrir la boca. ¿Y si volviese ahora? ¿seguiría siendo todo tan monótono? ¿se acordarían de mí?

En febrero del año pasado estaba yo a la espera de noticias de la Oficina Internacional para saber si me iba a Chicago, a la espera de noticias de saber si había aprobado el TOEFL y el GRE, a la espera de noticias de saber si mi vida iba a dar un salto del que aún no sé dónde va a aterrizar. ¿Y si no me hubiera atrevido a hacerlo? ¿Estariáis leyéndome ahora?

En febrero del año pasado escuchaba yo la Polonesa de Chopin, como ahora mismo tengo la grandísima suerte de escuchar tocar a una anónima, aunque los dedos que la interpretan son más inexpertos que los que me tienen acostumbrado a regalarme tal melodía. Es una pieza que me trae buenos recuerdos, y ahora mismo une mi presente con mi pasado.

Hablando de presente, en febrero de este año ando yo en exámenes del Master, mi vida ya no gira alrededor de cuatro muros de hormigón, ahora me encuentro inmerso en un eje que no gira sólo en torno a mí. Conozco a nuevas personas casi a diario, vivo experiencias que me enriquecen cada segundo, a la vuelta de la esquina está una nueva aventura siempre aguardando y esta vez en vez de preparar yo el foro de empleo, me ha tocado asistir a uno. ¿Hacia dónde tornará mi vida en febrero del año que viene? ¿Cuál será mi nuevo eje?

En febrero de este año habré tomado más ensaladas, tomates, pimientos, berenjenas (que siguen sin gustarme) y, ¡atentos que vienen curvas!, ¡¡queso!! que en toda mi vida. De hecho ha sido en febrero de este año cuando he probado por primera vez una pizza, una margarita, y aunque los detractores afirman que el queso casi no se notaba con la crema, yo me siento muy orgulloso de haberla tomado, y hasta puedo afirmar que estaba rica. Mi segunda experiencia con el queso la dejaré para marzo de este año. ¿Acabaré siendo végano? ¿Me iré a tomar unas pizzas cuando vuelva a Madrid con mis amigos para que se lo crean?

En febrero de este año estoy yo a la espera de noticias del doctorado, de saber si seguiré en Chicago un año más o por el contrario deberé partir a lugares más lejanos, a la espera de noticias de saber si mi vida va a pegar otro salto sin tan siquiera haber puesto el pie en tierra con el anterior. ¿Seguiré usando este blog como puente a casa? ¿Tendré que tender uno más largo?

Ya sólo me queda volver a escuchar a Chopin una vez más para que en febrero del año que viene pueda volver a enlazar mi presente con mi pasado, echar otra breve vista atrás, sin miedo, con orgullo, sin anhelos, tan sólo recordando que lo que seré entonces será parte de lo que soy… y sombra de lo que era!

Un día para recordar

Hoy ha sido un día lleno de emociones. En esta entrada no voy a poner fotos, no voy a poner decoración, con sólo encontrar las palabras para expresar lo que siento ahora mismo sería suficiente.

Recordaré el 3 de febrero de 2011 por mucho tiempo, como una fecha que empezó en un vagón de metro, cantando el cumpleaños feliz, con comida china en una bolsa y las maletas de una amiga dirección a Madrid. Pasamos la noche juntos, jugando al trivial de Disney, recordando el Super Mario World y viendo Spanglish para luego yacer en una incómodamente confortable moqueta.

Después de dormir apenas tres horas, nos dirigimos a tomar un poco de té y en mi caso un capuccino. Después de esto nos encaminamos dirección al aeropuerto, donde entre lágrimas nos despedimos de Sydney, que por seis meses vivirá en Madrid. Va a conocer mi cuna, mi hogar e incluso asistirá a una pequeña escuela llamada ETSIT donde pasé unos grandes años de mi vida. Dentro de medio año volverá con las maletas cargadas de recuerdos, para entonces los compartiremos y Dios sabe qué rumbo llevaré en mi vida.

La vuelta a casa fue más corta de lo que acostumbra, explicando qué era un trigger de un osciloscopio se me pasó el tiempo volando, y una vez llegamos al campus me adentré en The Commons para disfrutar de una agradable conversación con Alix, la chica francesa que me acompañó en Thanksgiving. Entre otras cosas hablamos de nuestros planes para el Spring Break, que todavía están por perfilar.

Lo siguiente fue una hora de clase recordando series de Fourier aplicadas a problemas de contorno electromagnéticos y entonces tres horas de espera, buscando a última hora papel para envolver regalos, sin mucho éxito. Hoy era el cumpleaños de Giorgia, y la teníamos preparada una sorpresa de la que hemos formado parte muchos. Metí en mi mochila mis regalos y mi ilusión por hacer de este día algo inolvidable para ella, lo que al final ha acabado siendo algo inolvidable para todos.

Me acerqué al MSV, la residencia donde iban a comenzar los preparativos de la fiesta a eso de las 6, parecía que todo estaba vacío, la gente empezaba a llegar con cuentagotas, me puse un poco nervioso pero no me dió tiempo a darle muchas vueltas al asunto, ella salía a las 6:40 de clase y tenía que encargarme de mantenerla lejos del MSV durante una hora y media. Pan comido. La conversación fue fluída, tenía algunos temas para sacar pero no hubo falta recurrir a ningún guión preestablecido, tan sólo nos acercamos al Starbucks y pasamos allí una hora muy agradable. Fuí sacando mis regalos con cuenta gotas ganando tiempo.

En mitad de la charla recibo un mensaje, “tienes que aguantar 20 minutos más” y ella ya estaba preparada para marcharse. Contesto que va a estar difícil y me dice Sunny que hay que pasar al plan B, “Desmáyate, 20 veces”. Tuve que ir al baño y llamarla desde allí para saber exáctamente qué quería decir. Realmente quería decir que me desmayase y ganase 20 minutos, aún así no hizo falta recurrir al plan B. Hice como que no había escuchado que tenía que volver, como que el hecho de que tuviese la chaqueta puesta no era una indirecta de una partida inminente, más bien de una reacción natural al frío que nos abrigaba. Después de recibir la señal correcta me dirigí con ella al MSV y me marché como si no hubiera nada esperándola, todo lo contrario.

Una vez me perdió de vista, deshice mis pasos y la seguí por el pasillo, entré en el salón donde todo el mundo nos estaba esperando, y me sume a la marabunta siendo uno más. Uno más de un grupo que contaba con decenas de amigos, y la mayor de las sorpresas, sus padres escondidos entre nosotros. Se lleva gestando todo esto desde hace un par de meses, y allí estaban ellos, en la oscuridad, con una tarta, regalos, recuerdos de familiares, cargados de cariño y de expectación por ver a su hija. Unos minutos después, Giorgia siguió las migas de pan que llevaban a donde estaba esperándole una emoción inmensa que se nos contagió a todos.

Los padres estaban detrás de los más altos, y en el momento de comenzar a cantar el cumpleaños feliz aparecieron de la nada. Sorpresa, sorpresa era un programa de novatos comparado con lo que hemos gestado hoy, y el mayor premio la sonrisa no sólo de una amiga, si no de una familia entera. Todos hemos aportado para hacer de este 3 de febrero el mejor día de lo que va de año, al que tengo que añadir un hito más; recibí la buena noticia de haber superado el Qualifying Exam. Por fin tengo derecho a conseguir el Master si apruebo el semestre, por fin ya he saltado la barrera que me separaba de obtener mi doble titulación. Ya sólo falta coser y cantar.

Un ferrari

Cuando veo un ferrari por la calle me pregunto qué tipo de persona se puede permitir tal lujo. ¿Qué le puede diferenciar de mí? ¿Sabría yo llevar un cochazo como ese? Nunca he tenido la oportunidad de conducir uno de esos, pero tiene pinta de ser una experiencia única en la vida.

Imagino que con sólo coger las llaves ya te puedes sentir un privilegiado, pero lo que te espera dentro es pura emoción. Manufactura italiana, diseñados al milímetro, de estilo preciso, el color del fuego, el rugido de un motor esperando a llevarte a un recóndito lugar donde nadie ha llegado sintiendo lo mismo. Y es que cada ferrari es diferente, hecho a mano, cuidado con cariño, la suma de todo los hacen ser unos coches de primera.

Elegir el camino por el que conducirlo es difícil, las curvas son peligrosas y nunca sabes lo que te espera detrás de la siguiente, la velocidad te puede precipitar y la lentitud sentir que estás desaprovechando esa oportunidad única de sentir el aire rozando tu cara. Para encontrar la velocidad correcta debes escuchar lo que te pide el motor, es lo que tienen los coches manuales, que sólo sabes lo que hay que hacer si sabes escucharles. ¿A quién le pueden gustar los automáticos? No sentir lo que te pide la carretera, no tener que adaptarte para sobrellevar el camino, lo puede hacer más fácil, pero decididamente aburrido.

Algún día quiero tener la oportunidad de tener uno y poder cuidarlo (quien tenga uno y no lo cuide, es un cafre). Sentir cada día el placer de viajar con él, conocer nuevos paisajes con tan grata máquina, dejarme llevar por su fuerza y en última instancia llegar al final del camino hasta desaparecer en el horizonte bajo el sol. Una imagen idílica que, por qué no, puede hacerse realidad, si encuentro la forma de acceder a un ferrari.

He visto la luz

Después de estar una semana con el papeleo del PhD., la obsesión me ha despertado hoy y he tenido una revelación, estoy decidido a dar un giro drástico a mi vida. Por fin he encontrado mi verdadera vocación.

Cerraré el blog y cogeré las maletas hoy mismo. Ya he comenzado y no hay vuelta atrás.

Me he rapado el pelo al cero, ahora sólo me queda ir a comprar vestimentas naranjas y ya lo tendré todo. Por fin seré monje budista.

Voy a cambiar mis billetes a Chicago por uno sólo ida al Tibet y espero hallar el Nirvana.

Fue un placer conoceros, invito al que quiera que se sume a mi causa.

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