Acción de gracias

Ya llega el fin del semestre, ¡y cómo ha volado el tiempo!

Después de los midterms tienes sólo un mes para preparar los finales, y si soy sincero he pasado la mitad del mes hibernando. Así que ahora ando como la cigarra de Samaniego a contracorriente. De todas formas llegan las festividades navideñas, la primera de ellas es Thanksgiving, o como reza el título: Acción de gracias, y en eso estoy, agradeciendo la calma que voy a tener antes de la tormenta.

Aquí es todo un acontecimiento, y después de decidir si iba a Boston o a California al final voy a ir a Minneapolis con Alix, en principio me propuso hacer un pequeño road trip por algunos estados cercanos a Chicago, pasando por Milwaukee, Minneapolis, Madison y subiendo por la vera del Mississippi pero al final los que iban a venir se dieron de baja y quedamos nosotros dos; en un buen lance del destino conocimos a Melissa unos meses atrás y ha decidido acogernos con su familia para vivir un acción de gracias típicamente americano, con pavo y partido de football (que no soccer) incluído.

La experiencia es prometedora, ya os haré un pequeño resumen pero ahora toca buscar provisiones contra el frío polar que hay por allí. Lo primero buscar unas botas buenas, el abrigo de esquimal ya lo compré tiempo atrás en Northface aunque no sé si entraremos el abrigo y yo en el mismo asiento, es gigantesco. También quiero regalarles unos bombones Lindt para agradecerles su gesto, Giorgia me recordó lo ricos que estaban:

Respecto a estas últimas semanas que os he tenido abandonadillos, fui al Chicago Indoor Racing, otra de las actividades que organizan por aquí y me lo pasé en grande. También fui a ver mi primera peli en un cine VO sin subtítulos, la afortunada fue Harry Potter y lo cierto es que me gustó bastante. La mayor diferencia con los cines europeos la encontré al comprar un combo con una amiga. 2 refrescos medianos y un bucket gigante de palomitas $18.50, hasta aquí todo igual, cuál fue mi sorpresa cuando me dicen que teníamos 3 refills gratis de bebidas y… palomitas!

Por supuesto antes de empezar la película ya habíamos despachado las palomitas y seguidamente fui a rellenarlo. Al acabar la peli estaba casi deseando que muriese Dobby por que mi vejiga iba a reventar. Cada bebida eran 58 oz que al cambio son 1.715 litros. Beber dos de ellas en una película de 2 horas y media es un suicidio. Después nos acercamos a tomarnos la enésima hamburguesa gigante y esta vez lo hice a la americana, cansado de tanto refresco, la tomé con un milkshake de vainilla. ¡Bendito sea mi metabolismo!

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St Louis

Mi primer road trip, y ha sido comenzando la ruta 66. Como me han dicho últimamente unas cuantas personas, ya que se hacen las cosas, se hacen bien.

Ruta 66

Los midterms vienen pegando fuerte (de hecho han sido trending topics en twitter) y con una semanita de colchón antes de que estén aquí aproveché para juntarme a Suzanne, Mathilde y Andrés. El viaje no se me hizo para nada largo, la experiencia de conducir por Chicago es impresionante, rodeado de colosos de cristal a cada lado te sientes protegido por la gran ciudad. La cámara de fotos echaba humo y no paramos hasta que llegamos a las eternas rectas americanas que atraviesan un campo de trigo tras otro.

La llegada a Saint Louis nos reservaba un atasco que aprovechamos para fotografiar el panorama tan original que ofrecen los rascacielos con el gran arco que hace realmente única esta ciudad. Lo primero que hicimos fue dirigirnos al Jefferson National Expansion Memorial, una zona verde a la vera del río Mississippi. Saint Louis se considera la ciudad puente hacia el oeste, de ahí que el arco represente la puerta de entrada a este territorio. Jefferson fue el artifice de la compra de Louisiana y se notaba el orgullo que tenía la ciudad de ser ese punto de unión histórico.

arco

Después de ver unas seis bodas en el recinto, llegamos a la conclusión de que las bodas americanas tienen un estilo propio. Todas las damas de honor van vestidas igual, vestido monocolor que coincide con el de las corbatas que llevan los hombres. Esto lleva a la comparación muy rápidamente, ya que no a todas les sienta bien el vestidito, ya sabemos cómo se las gastan aquí con el McDonalds, y me hace entender porqué a las chicas en España les repatea tanto ver a otra con su mismo vestido. En cuanto a los colores, estos pueden llegar a ser horribles, casi todos los que vimos eran muy cantosos: rojos, verdes, púrpuras… De las 6 bodas, 5 eran de parejas de blancos y 1 de negros, un detalle gracioso es que en las de blancos, todos los hombres iban con traje negro, sin excepción, y en la de negros todos iban con traje marrón clarito, aunque eso sí, las mujeres seguían el mismo patrón de colores que conjuntaba con las corbatas de sus acompañantes.

Después de tanta boda nos acercamos a la casa en la que ibamos a pasar el puente de la Hispanidad que aquí llaman Colombus day. El hospedaje nos salió a 0€, y para mí supuso lo que considero el descubrimiento del siglo: El Couch Surfing.

El Couch Surfing consiste en una comunidad en la que puedes moverte por el mundo de forma gratuita. No estás obligado a nada, aunque llevar un detalle o preparar algún plato en señal de agradecimiento no está de más.

El chico que nos cedió su casa se llamaba Colin, tenía un aspecto muy cercano a Kurt Cobain y fue muy agradable en todo momento. Compartimos la primera noche con otra chica que se llamaba también Suzanne, a la que también le saqué parecido a la chica de El club de la lucha, todo sea dicho era un poco estrafalaria. Fue cuando menos curioso el momento en el que después de haber cenado en la pizzeria preferida de Obama nos dirigimos a un club llamado Moonrise y comienza a sonar Where is my mind de los Pixies (banda sonora de la mencionada película). Según la escucho comienzo a cantarla y Suzanne se me une, teniendo uno de los momentos más raros de mi vida, me sentía dentro de la escena final de la peli.

Colin y Suzanne a mi izquierda

El día siguiente lo dedicamos a seguir conociendo la ciudad, comimos en un restaurante taaaaan típicamente americano que me encantó desde el momento en el que entré. Era prácticamente una copia del estilo de los restaurantes de Back to the Future o Pulp Fiction. Con sus jukeboxes, vinilos, asientos de cuero rojos, hamburguesas deliciosas, televisores de hace 50 años, carteles de los 60, y todo ello adornado con unas cuantas señales de la ruta 66. También nos acercamos al City Museum, que lo apunto en mi lista de cosas que hacer en mi vida, ya que cuando llegamos estaba cerrando… el City Museum es un parque infantil para adultos, un edificio de 5-6 plantas en el que vuelves unos cuantos años atrás. Hay desde piscinas de bolas, a pisos enteros en los que escalar, colgarse, jugar, trepar por cilindros huecos en mitad del vacio y finalmente llegar a un tejado en el que había multitud de atracciones todas ellas con tendencia a encontrarte lejos del suelo. Para la gente de St Louis, uno de sus mayores tesoros.

Después de la visita por la ciudad nos acercamos a un potluck organizado por toda la comunidad de Couch Surfing en Saint Louis. El potluck es algo que se lleva bastante por aquí, consiste en organizar una fiesta en la que cada uno lleva un plato que compartes con todo el mundo. Nosotros nos atrevimos con una tortilla española que no estuvo nada mal, aunque todo se puede mejorar. Me hizo gracia cuando al entrar todo el mundo me preguntaba que qué era eso. Una vez la dejé en la mesa me puse a conocer a gente, había gente que vivía en Madrid y me entró un poco de nostalgia, los que conocían algo de España al ver la tortilla se ponían inmediatamente a buscar a los españoles. Pasé una velada realmente agradable, la fiesta tenía su DJ privado que pinchaba canciones típicas, incluso alguna de The Rocky Horror Picture Show, allí ya se podía notar el ambiente de Halloween, y eso que aún faltaban 3 semanitas. Finalmente nos recogimos con Colin y preparamos todo para la vuelta a Chicago. Al volver notamos el cambio de temperaturas, Saint Louis nos acogió con un clima digno del mejor verano, Chicago es cuando menos inestable, el mismo día cambia de parecer unas cuantas veces.

En los próximos capítulos os hablaré del partido de los Chicago Bulls vs Mavericks que voy a ver mañana, del Casino Boat Cruise y del parque de atracciones Six Flags. Por el momento estos son mis planes de aquí a dos semanas vista. ¡Pero hasta después de los midterms no sé si podré escribir nada!

European style

Después de leer un artículo sobre el origen de la procrastinación, he decidido que ya toca dejar este mal hábito y volver a contaros cómo me van las cosas por aquí.

Retomo la historia donde la dejé, hace dos semanas fui a practicar tiro en Michigan City al sureste de Chicago, el viaje no llevó más de hora y media pero en el trayecto cambiamos de huso horario. Estabamos acercándonos al club de tiro cuando pudimos vislumbrar miles (no exagero) de bicicletas acercándose hacia nosotros a lo largo de la típica carretera américana, una recta. En el coche iba con 4 físicos más, y nos entró la risa tonta al ver los primeros cientos, pero cuando llevas unos cuantos kilometros y siguen apareciendo bicis, empiezas a dudar de tus propios ojos. Desconozco el evento que dió lugar a hacerme pensar que estaba en una cinta de moebius, pero creo que estaba todo el estado de Michigan montado en su bici ese día.

Después de esta escena surrealista nos dirigimos al campo de tiro, eramos unos 10 los que nos acercamos hasta allí y he de decir que me lo pasé en grande. El reto consistía en tiro al plato, los llamados “birds” salían disparados a tu orden, y los que dispararon antes que yo tuvieron bastante tino. Así pues cuando me llego el momento estaba un poco asustado de hacer el ridículo, pero mira tú por dónde, mis dos primeros disparos fueron diana. Allí aprendí que cada persona tiene un ojo dominante, y que en el caso de las mujeres está por ver si lo tienen, de hecho se pudo comprobar experimentalmente que la chica que nos acompañaba no lo tenía muy claro, pero no es nada malo, lo justificaban con la eterna dicotomía monotarea(hombre)-multitarea(mujer).

En cada turno disparabamos dos cartuchos con sendas escopetas, teníamos una que se abría por la mitad y otra que sacaba los cartuchos por el lateral. Después de irme defendiendo en cada stage* llegó el momento de cambiar de blanco, y nos pusieron unos platos que se lanzan horizontales al suelo con bastante momento angular con lo que saltan y brincan de forma aleatoria. Allí los consideraban bastante complicados, su nombre: conejos o rabbits.

De nuevo 5 ó 6 personas dispararon antes que yo, entre ellas el monitor que era cazador. Ninguno de ellos pudo impactar a los rabbits, y a la segunda oportunidad el monitor acertó a uno. Cuando llegó mi turno me dispuse a disparar, estaba apuntando y “clack”, se atascó. Después de ese gatillazo volví a ponerme en posición y cuál fue mi sorpresa cuando veo al conejo estallar en mil pedazos. Nice shot! Había acertado y no me lo creía. Salió el segundo conejo, pues tenemos 2 cartuchos por ronda, y también le di. El monitor no acertaba a creer que lo hubiera hecho, y me dió dos cartuchos más para comprobar si había sido una racha de suerte. Yo le afirmé que desde luego así era, y ya con la atención de toda la gente sobre mí volví a tener la misma suerte de antes. 100% con los rabbits y pude escuchar una ovación que me hizo sentir muy orgulloso pero entre vosotros y yo, si me toca disparar una vez más me da algo.

Así pues me llevé la denominación de “Rabbit champion”, por algo será jeje. Después de todo me llevé unos cuantos discos de recuerdo, y sobretodo la sensación de habérmelo pasado bien. Al principio estaba un poco asustado rodeado de americanos a los que no les acababa de entender el acento, pero al final a todo se hace uno. Nunca hay que dejar pasar una oportunidad por este tipo de miedos.

Quizás os preguntáis el porqué del título del post. Resulta que esos dos primeros disparos que hice a los pájaros los hice con el estilo europeo. Me hizo gracia que me comentase eso el monitor, pues no sabía que yo era de Europa (no había abierto mi bocaza por entonces). El estilo europeo consiste en esperar a que el pájaro baje de su cenit, seguir con el arma al objetivo y una vez rectificada la posición disparar, o algo así me hizo entender. Ellos simplemente disparaban en cuanto salía el plato. Yo creo que los americanos a cualquier cosa que les es ajena lo tildan de europeo.

Pero aquí no queda la cosa, cuando fui de compras a por mi “superabrigo” NorthFace con el que te puedes asar en el polo norte, fui vestido con zapatos, un pantalón vaquero, una camisa y una chaqueta vaquera. Estaba con dos franceses y en esto que una chica me pide paso, le digo que sin problemas y me dice, oh ¿sabes qué? me encanta tu estilo europeo. Nos echamos a reir y yo ya empiezo a pensar que tengo alguna pegatina en la espalda…

Todavía tengo muchas cosas que contaros, pero lo dejo por hoy que ya es bastante largo. Marcho a una fiesta de cumpleaños y… este finde marcho a Saint Louis. ¡¡Ya os contaré!!

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